Carmen, de 55 años, trabaja como auxiliar de cuidados y pasa largas jornadas de pie. Al llegar a casa, todavía le esperan las tareas del día a día. Su hija Laura, de 29 años, conoce bien su rutina y se preocupa al ver las marcas que los calcetines dejan en sus pantorrillas.
Cuando Carmen le cuenta que los calcetines de compresión que ha probado le resultan demasiado ajustados y difíciles de poner, Laura decide buscar una alternativa. Para ello, recurre a Javier, de 38 años, ingeniero textil especializado en tejidos de punto cerca de Alicante.
Juntos imaginan unos calcetines de compresión que prioricen la comodidad, el ajuste y la facilidad de uso.
Así nace la idea que inspira a PILAR: una marca pensada para acompañar a quienes pasan muchas horas de pie, con una visión de la comodidad que va más allá del producto.